Injertos de plantas

Injertos de plantas

Descripción

Los injertos son prácticas de cultivo que permiten obtener plantas con mejor producción o mayor resistencia a agentes externos y al ataque de organismos patógenos. El principio y la filosofía de los injertos siguen las mismas reglas de poda, pero con métodos y características completamente diferentes. Si la poda cambia la estructura vegetativa de la planta restando o eliminando algunas partes (ramas, ramas o brotes), el injerto persigue el mismo objetivo añadiendo elementos vegetativos a la especie a cultivar. Las prácticas de injerto se realizan en árboles frutales, pero también en plantas ornamentales. En este último caso, la finalidad del injerto será favorecer el crecimiento regular de la planta, mejorando también su rendimiento estético. Las diversas técnicas de injerto se aplican en plantas arbóreas y leñosas, mientras que casi nunca se utilizan en plantas herbáceas, salvo en casos especiales.


Características

Los injertos de plantas pueden ser de varios tipos. El principio básico, sin embargo, es siempre el mismo y consiste en unir, a través de diferentes métodos, dos o tres plantas similares para crear solo una con mejores características que la planta base. La unión de las dos o tres plantas se produce añadiendo a la primera, denominada portainjerto, algunas partes de la otra planta o las otras dos. Las partes agregadas se llaman nesto. En cambio, las especies de plantas involucradas en el procedimiento se denominan bionti. Según el método de introducción del injerto, en el portainjerto y las partes utilizadas, se distinguen diferentes tipos de injertos, entre los cuales los principales son la yema y el vástago y el aproximado. Los injertos de yemas consisten en agregar yemas de plantas similares al patrón, mientras que los injertos de vástago agregan ramas que contienen algunas yemas al patrón. El injerto por aproximación, en cambio, consiste en ligar una parte del patrón con el injerto. Los injertos de yema y vástago, según el método de inserción y posicionamiento del injerto (partes de la planta secundaria), se pueden proteger, con el injerto insertado en un corte en forma de T del patrón, luego cubierto con masilla; scudetto, con la introducción, entre injerto y portainjerto, de un tercer elemento; una clavija, donde se forma un corte cuadrado y se toma parte de la corteza del portainjerto para cubrir el injerto insertado en su interior, y partiendo, con remate de una parte del portainjerto en el que se realiza un hueco diametral que albergará los vástagos (ramas con brotes). Si se insertan dos o tres enganches en la incisión, habrá una hendidura común, mientras que si se coloca solo un vástago (una rama con dos o tres yemas) habrá una hendidura de la corona.


Injerto de árboles de jardín

En el jardín también se pueden cultivar árboles frutales con fines ornamentales específicos, como limón, olivo, melocotón, manzana, albaricoque, cereza, granada y caqui. Estos árboles también se pueden injertar. Las técnicas de injerto que permiten un mejor enraizamiento de los árboles de jardín son las de brotación. Estos injertos permiten una fácil multiplicación de la planta renovando el cultivo anterior sin necesidad de plantar el nuevo. La yema a injertar se extrae de una rama vigorosa que debe limpiarse al menos diez centímetros. Junto con la gema, también se debe quitar algo de madera. Posteriormente, se hace un corte en T en la corteza y se inserta la gema. Para un mejor enraizamiento de la planta es necesario realizar el injerto en el período adecuado el cual debe estar conectado a las condiciones climáticas del lugar donde se cultiva. El injerto de yemas puede ser una yema latente o una yema vegetativa, es decir, puede tomarse en la fase latente (otoño) o en plena vegetación (primavera - verano). Con temperaturas suaves, los injertos de yemas en árboles frutales se pueden realizar entre marzo y septiembre. El injerto de yemas en especies ornamentales solo debe realizarse en plantas jóvenes.


Plantas de injerto: plantas de injerto para flores de jardín

Los injertos se refieren principalmente a árboles, pero también se pueden practicar en plantas con flores. En este caso, el objetivo será puramente ornamental y estético y permitirá la creación de nuevos híbridos de especies vegetales resistentes al clima y a los parásitos y con colores y formas a veces realmente sorprendentes. En el jardín puedes injertar rosas o lilas. El injerto se puede realizar cuando la planta aún no ha soltado los cogollos. En el caso de las plantas con flores, el injerto más sencillo con tiempos de enraizamiento más cortos es el injerto de yemas latentes, que se realizará en otoño. Las variedades de rosas con un notable efecto ornamental se obtienen injertando un capullo de rosa trepadora en una especie de rosa de árbol (de unos dos metros de altura). El injerto dará lugar a una rosa de forma ondulada con un efecto estético notable. La nueva rosa, para asumir su postura sinuosa, deberá someterse a una poda de cría. La incisión para el injerto se debe realizar con un cuchillo adecuado para esta técnica, mientras que el posicionamiento de la gema se realizará mediante un injerto que levantará la corteza del tronco.



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